
| | lunes, 04 de diciembre de 2006 |
¡Gracias, querido maestro!
Gracias querido maestro por haberme transmitido el gozo y la pasión por el tango. Me siento afortunada por haber sido su alumna. Nunca había ido a una milonga ni bailado el tango hasta que asistí a una clase. Lo vi de pie, rodeado por los alumnos y sentí un impacto estético muy fuerte. Su postura era de una elegancia incomparable. Caminó al compás de la música y me sentí absolutamente cautivada. Me enamoré del tango a través de sus pasos que parecían acariciar el piso. “Cuando bailen el tango tienen que pensar que después va a pasar algo entre ustedes”, les decía a las parejas. El abrazo, la mirada, tenían que conformar un espacio de pasión, la misma que Orlando Paiva puso toda su vida en esa danza. ¡Cómo voy a extrañarlo, Orlando! Aprendíamos muchísimo con cada una de sus indicaciones que daba siempre con cariño y respeto. Era conmovedora la sencillez y humildad de su trato, siendo él un grande, habiendo llevado la enseñanza del baile del tango a Japón y Estados Unidos. Y estaba ahí, tomando mate en su casa-estudio y batallando con nosotros que no éramos Jane Fonda, ni Madonna, ni Robert Duvall, ni Raúl Juliá, ni pagábamos en dólares. Su ausencia en las milongas también será muy notoria. Porque no faltaba a ninguna. La ciudad también tiene un lugar para honrarlo: la esquina Orlando Paiva de Güemes y Callao.
Nidia Alabarcé, DNI 5.988.341
nidialabarce@hotmail.com
N. de la R.: El maestro y bailarín de tango rosarino Orlando Paiva falleció el martes pasado víctima de una prolongada dolencia respiratoria, cuando faltaban tres días para que cumpliera 71 años. Paiva tuvo una extensa trayectoria en la cual se destaca haber sido el primer argentino que impartió clases de tango en Japón, además de haberlo hecho en Estados Unidos. En 2003 fue declarado artista distinguido por el Concejo Municipal.
enviar nota por e-mail |
|
|